El mundo no pero tú sí

Cuando Dios creó al mundo estaba de mal humor, eso ya lo sabemos. Pero después te creó a ti; con tus ojos azules y tu cabello de fuego, con tu cuerpo divino y tu sonrisa estridente. Con tu piel blanca y luminosa, con las sendas de amor tatuadas en tu ombligo. Con tus brazos queSigue leyendo “El mundo no pero tú sí”

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