Los perros no van al cielo, ellos ya son el cielo.

Perder a un perro es comprender que el amor y la amistad no conoce de nada, da igual el aspecto, el tamaño o la especie, es un sentimiento puro que cuando se siente no hay vuelta atrás. Es saber que Mia aunque esté ya no está, es buscarla en cada rincón esperando ver sus enormesSigue leyendo “Los perros no van al cielo, ellos ya son el cielo.”

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