Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar

Serendipia

El otro día estaba leyendo sobre la serendipia, ese hallazgo accidental y afortunado, imprevisto, casual, ese que se descubre de una manera tan inesperada que parece imposible, pero que al final acaba siendo aquello que incluso puede cambiar la vida.

Y cuando leía sobre esto no pude evitar pensar en ti, mis ojos se fijaron en los tuyos, se vieron cubiertos de pronto por una ola azul y me pareció que en ese momento lo había entendido todo, que por un momento, unos pocos segundos, minutos tal vez, todas las preguntas que me había hecho a lo largo de mi vida tenían al fin una respuesta. Respuesta que solo duró esos pocos segundos porque luego la olvidé de nuevo. Como cuando tienes ese sueño revelador, donde se te confiesa todo lo que has estado esperando, donde puedes comprender al fin y la verdad se te revela, pero entonces despiertas y no lo puedes recordar.

Vi tu rostro iluminado, y la sonrisa que me das, esa que siempre se posa en tu rostro cuando me ve, ya me la he aprendido de memoria y esa a la que recurro cuando el mundo se me cae.

Vi tu mirada observándome, sin saber lo que en mi mente estaba ocurriendo, porque yo solo podía pensar en aquella palabra que acababa de leer.

Serendipia, me repetí y entonces recordé esas platicas interminables hasta las 4 de la mañana, desde el principio, cuando el amor aun no aparecía entre nosotras o tal vez era más bien que ya estaba ahí, pero no le prestábamos atención, cuando nos contábamos nuestros secretos y también hablábamos del amor.

Recordé también aquellas palabras repetidas, de cuando parecía que ya nos conocíamos de antes, dijiste, y el destino que me parecía algo lejano, comenzó a tener sentido también.

Después pensé en las primeras veces, todas y cada una, esas que contigo se multiplicaron como océanos interminables, volcanes, placas tectónicas estallando, mares convertidos en fuego y aves siendo mujeres con alas.

Pensé en la casualidad, un día te lo escribí, tú amor, eres la casualidad de mi vida, te lo dije, te lo leí y tu sonrisa lo entendió. Hay cosas inexplicables, respondiste, momentos que parecía no podían pasar de otra forma y que llegan cuando menos las esperas, cuando ni siquiera las buscas porque desconocías su existencia.

Todo eso lo pensé, pensé en los años estando lejos y cerca, como dos líneas paralelas que de pronto se vuelven tan perpendiculares cruzándose una y otra vez. También pensé en la poesía, en ti siendo ese poema que escribo con los dedos, que a veces parece que ya lo he terminado pero que de alguna forma el punto final se convierte en un punto y aparte y las palabras nunca pueden parar.

No sé si estemos juntas por siempre, hablar de eso y prometerlo es como escribir ignorando a las palabras… Ojalá que la vida esté de nuestro lado y ojalá que las casualidades nos abran el camino. Ojalá que mis manos puedan sostener la inmensidad que te envuelve, ojalá que mi cuerpo sienta eso que es incomparable.

Ojalá que las estrellas nos acompañen como aquel febrero y tu voz se guarde en mis ojos. Ojalá que mis vestidos acaben en tus suelos y tu cabello sea donde todo empieza una vez más. Ojalá que la vida no nos dé la espalda como esas otras veces y más bien nos invite a volar, ojalá que tu nombre se desnude junto al mío y el amor siga siendo nuestro mejor amigo.

Ojalá todo eso mi amor, pero tienes que saber que si no, porque a veces puede que no, ya has hecho de este lugar para mí un mundo mejor. Y créeme que a muy pocas personas se les puede decir que con su simple existencia hacen del mundo ese lugar mejor.

Es que contigo todo ha sido un descubrimiento inesperado; una catástrofe llena de magia que se convierte en un cuerpo que me hace volver a vivir, en casualidades que vuelan como mariposas, desaparecen en el cielo, pero se me aparecen en la noche y me susurran eso que no termino de entender.

El amor es casi como el aire, la serendipia es un hallazgo que se da cuando se está buscando otra cosa; yo me estaba buscando a mí, estaba intentando encontrarme y descubrirme por completo y como resultado en el camino te encontré a ti.

Tú eres el aire y eres el amor, eres la serendipia hecha realidad.

Publicado por angieprainbow

Convierto lo roto en poesía. Un día escribí y ahora ya no puedo dejar de hacerlo.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: