La Petite Mort

Tus labios cansados y el cuerpo enrojecido, tengo los mismos recuerdos de ti y se pasean por mi lengua, se pierden en mis piernas y transitan por mi cuello. El fuego que tiene tu piel y la mía que se viste de ti; yo añoro y deseo tanto el mar… Tú eres el mar; exhalas y gimes solo para volver a mojar.

Tus ojos brillando y tu abdomen llegando, yo transitando tus montañas, reconociéndote con los ojos cerrados y es que nos sabemos de memoria y yo puedo salir corriendo mil veces, pero siempre al final del camino aparecen tus ojos, está tu silueta y las mariposas posándose en mí y es que al final siempre termino en ti.

Ya sabes que hacer el amor contigo es como volver a nacer, hay muchos poemas que hablan de eso, porque para hablar de lo que es solo puede hacerse con la poesía. Y entonces cuando leo cada poema es como volver a tocarte, es como extinguirme en ti tan solo para volver a escribir.

El cabello desordenado y los cuerpos siendo uno, un cliché que muchos dicen, pero pocos saben lo que se siente. Y parpadeo y parpadeo para borrar tu imagen desnuda y es que te he visto desnuda de nuevo y eso es como morir y recordar cómo se ve el paraíso. Treinta y seis lunares conforman tu espalda; los he contado de nuevo y he jugado con ese que está en tu ombligo. Las pecas de tu rostro y tu pecho que es como una invitación al olimpo, tú te vistes de diosa llevando solo tu piel y yo que podría hincarme y volver a creer.

Las manos que multiplicas en mí y el fuego que sale de tu cabeza, y tocas mi cicatriz como si estuvieras tocando algo sagrado, como si quisieras curarla y cuidarla; la repasas con tus manos y tu lengua y tu boca una y otra vez y ríes, te conviertes en ella y cuando me tocas el frío se va y todo deja de doler. Tócame de nuevo, acaricia como lo haces, déjame clavar las uñas en ti y haz que tu aliento caliente me muestre el camino.

La muerte aparece entrando en nuestros cuerpos; tu piel y mi piel volviendo a nacer, tus piernas siendo hogar, el amor jugando en tus muslos y el éxtasis moviéndose como olas de mar. Ya no hay espacio, ya no hay voluntad, todo volviéndose azul…

tus labios cansados y el cuerpo enrojecido, ven, vamos a volver a empezar.

Publicado por angieprainbow

Convierto lo roto en poesía. Un día escribí y ahora ya no puedo dejar de hacerlo.

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